Producción de arándanos peruanos: más volumen que Estados Unidos con menos superficie 

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Perú ha logrado un resultado que refleja la evolución alcanzada por su industria arandanera: producir más con una superficie considerablemente menor. Mientras el país dispone de 26,786 hectáreas en producción, Estados Unidos cuenta con 44,438 hectáreas, una brecha superior a 17 mil hectáreas que, lejos de traducirse en una menor oferta, muestra un escenario completamente distinto.

La producción de arándanos peruanos alcanzó las 408 mil toneladas, superando en 67 mil toneladas a Estados Unidos, que registró 341 mil toneladas. Así, con cerca de 40% menos superficie productiva, Perú obtiene un volumen alrededor de 20% mayor.

Detrás de esta diferencia hay más que una expansión del cultivo. La relación entre hectáreas y toneladas refleja el nivel de productividad que ha alcanzado el arándano en el campo peruano y permite observar cómo el sector ha construido su crecimiento a partir de una combinación de decisiones productivas, tecnificación y evolución de su oferta.

Perú: tecnología y genética amplían las fronteras del arándano

El mapa productivo del arándano peruano se extiende actualmente desde Piura hasta Moquegua. La Libertad y Lambayeque mantienen el mayor protagonismo, al concentrar entre el 70% y 75% de las áreas cultivadas, mientras Ica viene ganando terreno como la región con mayor crecimiento en superficie. Esta expansión muestra cómo el cultivo ha encontrado condiciones para desarrollarse en nuevos espacios de la costa peruana.

La tecnología ha sido determinante en este proceso. La instalación de plantas de tratamiento de agua mediante ósmosis inversa se ha vuelto más accesible y, al mismo tiempo, el cultivo ha evolucionado desde las plantaciones directamente en suelo hacia sistemas en macetas. Este cambio brinda mayor flexibilidad para establecer proyectos en zonas donde antes las características del terreno o del agua podían representar una limitación, ampliando las posibilidades para elegir ubicaciones con condiciones climáticas favorables.

En paralelo, la renovación varietal está transformando la oferta peruana con materiales que buscan mayor firmeza, mejores características organolépticas y una mayor resistencia postcosecha. Esta evolución también apunta a facilitar las labores de cosecha y enfrentar la menor disponibilidad de mano de obra, configurando una producción de arándanos peruanos cada vez más apoyada en genética, tecnología y eficiencia operativa.

Estados Unidos: las importaciones ganan espacio en el abastecimiento

En Estados Unidos, la dinámica del arándano muestra una configuración distinta. Durante 2025, la menor producción nacional coincidió con importaciones superiores a 325 mil toneladas, un nivel récord que reforzó el papel de los proveedores internacionales para atender las necesidades de un mercado con una elevada demanda.

La oferta estadounidense también enfrentó dificultades en determinadas zonas productoras. Maine, referente en la producción de arándanos silvestres, registró afectaciones asociadas a condiciones climáticas adversas, evidenciando la exposición de parte de la producción local a eventos que pueden reducir la disponibilidad de fruta durante la temporada.

Este escenario está dando mayor protagonismo a la complementariedad entre cosecha nacional y suministro externo. Las importaciones permiten cubrir espacios de abastecimiento y mantener fruta disponible durante más meses del año, configurando un mercado donde la articulación entre producción doméstica y oferta internacional resulta cada vez más relevante.

Producir más con menos: la ventaja que Perú deberá sostener

La comparación entre ambos países deja una señal clara: la escala productiva no depende únicamente de cuántas hectáreas se cultivan, sino de cuánto se consigue obtener de ellas. En ese terreno, Perú ha construido una diferencia a partir de condiciones climáticas favorables, tecnología, manejo especializado y una producción que puede extenderse durante gran parte del año.

Con cerca de 40% menos superficie en producción, el rendimiento por hectárea del país se aproxima al doble del registrado en Estados Unidos. Esta capacidad de producir más con una menor extensión ayuda a explicar el posicionamiento alcanzado por la producción de arándanos peruanos y evidencia el nivel de eficiencia que ha desarrollado la industria en relativamente pocos años.

El siguiente desafío será sostener esa fortaleza. A medida que la competencia internacional aumenta, el crecimiento ya no dependerá solamente de incorporar nuevas áreas, sino de continuar elevando la productividad, acelerar la renovación varietal y aprovechar la tecnología para obtener una fruta que responda a las exigencias de los mercados. Perú ya demostró que puede producir más con menos; ahora el reto es convertir esa eficiencia en una ventaja sostenible.

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