El sector agroexportador peruano enfrenta un nuevo escenario marcado por proyecciones de menor oferta exportable en sus principales cultivos, mientras los efectos del Fenómeno El Niño comienzan a sentirse en las zonas productoras del país. Este panorama intensifica los desafíos productivos y comerciales, poniendo a prueba la capacidad de adaptación de una industria que busca sostener su competitividad y posicionamiento en los mercados internacionales.
Palta Hass
La campaña 2026 de palta Hass peruana cerró con 711 mil toneladas exportadas, un 2% menos que en 2025, en un contexto marcado por los efectos del Fenómeno El Niño. Las temperaturas elevadas retrasaron la maduración de los calibres grandes, que necesitaron más tiempo para alcanzar los niveles de materia seca exigidos, obligando a algunos productores a postergar sus cosechas entre tres y cuatro semanas.
Más allá de la ligera contracción del volumen, la campaña estuvo caracterizada por constantes ajustes en los calendarios de cosecha y una redistribución progresiva de los envíos entre mercados, según la disponibilidad de fruta. Este comportamiento puso de manifiesto la capacidad de respuesta del sector frente a condiciones climáticas que exigieron mayor flexibilidad en la planificación comercial.
Uva de mesa
La campaña 2026/27 de uva de mesa peruana enfrenta perspectivas de menor producción. Según Provid, las exportaciones alcanzarían las 645 mil toneladas, una caída del 9% frente a la campaña anterior, debido a condiciones climáticas adversas asociadas al Fenómeno El Niño. A ello se suma un posible adelanto de las cosechas de entre 7 y 15 días, que modificaría los calendarios habituales de comercialización y la llegada de fruta a los mercados internacionales.
Pese a contar con una superficie estimada de 27 mil hectáreas, el desempeño exportador dependerá de la evolución de las temperaturas, la disponibilidad hídrica y su influencia en el desarrollo del cultivo. Este escenario evidencia que la expansión agrícola no siempre se traduce en mayores volúmenes comerciales, por lo que la eficiencia productiva y la capacidad de anticipación serán fundamentales para preservar la calidad y competitividad de la uva peruana.
Arándanos frescos
La campaña 2026/27 de arándanos peruanos enfrenta un escenario de ajustes en su oferta exportable. Según Proarándanos, los envíos alcanzarían las 344 mil toneladas, una reducción superior al 10% frente a la campaña anterior. Las temperaturas por encima de lo habitual han acelerado el desarrollo de las plantas y anticipado el inicio de la cosecha, afectando el calibre de la fruta y los rendimientos de determinadas variedades.
Ante este panorama, el desafío para la industria trasciende la menor disponibilidad de fruta y se concentra en anticipar los efectos climáticos sobre la producción. El monitoreo oportuno, la adaptación del manejo agronómico y una mayor coordinación entre campo, empaque y logística serán determinantes para preservar la calidad de los arándanos y responder a las exigencias de los mercados internacionales.
Mangos frescos
La campaña 2026/27 de mango peruano se perfila como una de las más desafiantes de los últimos años. Según estimaciones del propietario de Boom Fruit, las exportaciones alcanzarían entre 80 mil y 100 mil toneladas, frente a las 240 mil toneladas de la campaña anterior, debido principalmente a las alteraciones en la floración provocadas por las altas temperaturas asociadas al Fenómeno El Niño. La situación es especialmente crítica en Piura, región que concentra el 72% de la producción nacional y donde apenas se registra una floración de entre 10% y 15%.
Con una campaña que se extenderá desde octubre hasta los primeros meses de 2027, iniciando en Piura y continuando por Lambayeque y Casma, la preocupación también se traslada a las condiciones de cosecha. El riesgo de lluvias intensas podría limitar aún más la disponibilidad exportable, incluso en aquellas plantaciones que logren desarrollar frutos. Este panorama plantea un doble desafío para la industria: recuperar su capacidad productiva y enfrentar un escenario climático que amenaza con profundizar la contracción de los envíos internacionales.
La adaptación climática marcará el futuro de la agroexportación peruana
El Fenómeno El Niño está redefiniendo las perspectivas de la agroexportación peruana, evidenciando que el crecimiento del sector no depende únicamente de su capacidad productiva, sino también de su preparación frente a un entorno climático cada vez más desafiante. Las proyecciones de menor oferta exportable en cultivos estratégicos como la palta, uva, arándano y mango reflejan la necesidad de fortalecer la planificación y anticipar decisiones a lo largo de toda la cadena.
En este escenario, la resiliencia, la innovación y la gestión preventiva serán fundamentales para transformar los desafíos climáticos en oportunidades de mejora. El verdadero reto para el Perú será sostener su posicionamiento internacional, demostrando que su competitividad no solo se mide en toneladas exportadas, sino también en su capacidad para adaptarse y responder a las nuevas exigencias del mercado global.










