En el primer semestre del 2026, las exportaciones de frutas frescas y congeladas mostraron comportamientos opuestos. La categoría fresca alcanzó los 2,789 millones de USD y registró un crecimiento del 17% en valor, mientras que los envíos de frutas congeladas sumaron 209 millones de USD, con una contracción del 10% frente al mismo periodo del año anterior.
Esta diferencia revela que, aunque ambos segmentos forman parte de una misma cadena productiva, su desempeño estuvo condicionado por dinámicas distintas. La fruta fresca capitalizó una mayor demanda, la recuperación de precios y el posicionamiento alcanzado en los mercados internacionales. En cambio, la industria de congelados enfrentó una menor disponibilidad de materia prima, especialmente de mango.
La fruta fresca concentra el crecimiento
Las frutas frescas representaron más del 90% del valor generado por ambas categorías durante el periodo analizado. La palta y la uva encabezaron los envíos con 969 millones y 791 millones de USD, respectivamente, seguidas por el arándano, el mango y la granada.
El avance de este segmento respondió a diferentes factores. En la palta influyeron el incremento del volumen exportado y la recuperación de los precios, mientras que la uva se benefició de una mayor concentración de despachos durante enero y febrero, como parte del cierre de la campaña 2025/26. Por su parte, el arándano combinó mayores envíos con una mejora de las cotizaciones internacionales.
Incluso en productos con una oferta más limitada, como el mango, el aumento del precio promedio permitió compensar parcialmente las dificultades productivas. En conjunto, estos resultados reflejan una oferta fresca con capacidad para responder a distintos escenarios comerciales, apoyada en la calidad, la logística, la diversificación de destinos y la adaptación a las exigencias de los compradores.
Los congelados sienten el impacto de la menor oferta
La evolución de las frutas congeladas fue menos favorable. Aunque este segmento ofrece una alternativa para ampliar la vida útil de los productos y diversificar sus presentaciones, durante el primer semestre estuvo afectado por una menor disponibilidad de fruta destinada al procesamiento.
El principal impacto provino del mango congelado, que alcanzó 108 millones de USD y registró una contracción del 28%. Las altas temperaturas redujeron la floración y limitaron la producción disponible para el mercado nacional, la exportación en fresco y la industrialización. Debido a su peso dentro de la categoría, este retroceso influyó directamente en el resultado general.
La tendencia también fue negativa para la palta y el arándano congelados, cuyos envíos disminuyeron 6% y 10%, respectivamente. El maracuyá presentó una caída del 9%. En contraste, la fresa congelada destacó con un crecimiento del 61% y exportaciones por 20 millones de USD, demostrando que existen oportunidades de expansión dentro de la industria procesadora.
El reto de fortalecer una cadena frutícola integrada
El desempeño de la fruta fresca influye directamente en la industria de congelados. Cuando la producción disminuye o la oferta se dirige principalmente al mercado en fresco, las plantas procesadoras disponen de menos materia prima para atender la demanda internacional.
Aunque presentan resultados distintos, ambos segmentos son complementarios. La fruta fresca concentra el mayor valor exportado y sostiene la presencia del Perú en los principales mercados, mientras los congelados diversifican la oferta, permiten aprovechar una mayor parte de la cosecha y generan nuevas oportunidades comerciales.
El desafío será articular el crecimiento de ambas categorías mediante una mayor eficiencia productiva, adaptación climática e incorporación de tecnología. Fortalecer la transformación industrial sin descuidar la oferta fresca permitirá construir una agroexportación más diversificada, competitiva y con mayor valor agregado.










