Agroexportaciones Peruanas: El crecimiento se desacelera en 2026

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Entre enero y agosto de 2026, las agroexportaciones peruanas alcanzaron un nuevo récord de USD 8,103 millones, con un crecimiento del 2% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, este avance refleja una desaceleración frente al dinamismo registrado en 2024 y 2025, cuando las exportaciones crecieron un 17% y 24%, respectivamente. Más allá de las cifras, el desempeño de 2026 marca un punto de inflexión para la agroindustria peruana, que enfrenta el desafío de sostener su crecimiento en un entorno de mayores exigencias productivas, climáticas y comerciales. Un escenario que pone a prueba la capacidad de adaptación del sector y plantea nuevas prioridades para fortalecer su competitividad en los mercados internacionales.

Frutas frescas sostienen el dinamismo agroexportador

El comportamiento de las agroexportaciones peruanas durante los primeros ocho meses de 2026 revela un crecimiento desigual entre los principales productos de la canasta exportadora. Las frutas frescas se mantuvieron como el principal motor del sector, con envíos por USD 4,123 millones, un incremento del 3% respecto al mismo periodo de 2025. Entre los productos más dinámicos destacaron los arándanos, con un crecimiento del 50%, seguidos de las uvas con 17% y las paltas con 9%, respaldados por su posicionamiento y demanda en los mercados internacionales.

Los arándanos sobresalieron por una mayor oferta exportable, impulsada por la incorporación de nuevas áreas productivas y un escenario favorable de precios. Por su parte, la palta conservó su posición como principal producto de la agroexportación peruana, mientras que la uva sostuvo su avance gracias al recambio varietal y la creciente demanda de variedades sin semilla. No obstante, este dinamismo contrastó con las contracciones registradas en cacao y derivados, cítricos, mangos y diversas hortalizas, entre ellas espárragos frescos, alcachofas en conserva y cebollas frescas. Estas diferencias evidencian que el crecimiento del sector no ha sido uniforme, con productos que continúan expandiendo su presencia internacional y otros que enfrentan mayores dificultades para sostener sus resultados.

Estados Unidos lidera en un escenario de mercados con resultados dispares

Entre enero y agosto de 2026, Estados Unidos se mantuvo como el principal destino de las agroexportaciones peruanas, seguido de Países Bajos y España. En conjunto, estos tres mercados concentraron el 56% del valor exportado, reflejando su importancia dentro de la estructura comercial del sector. A ellos se sumaron destinos relevantes como Chile, Reino Unido, México, Colombia, Ecuador y China, que continúan formando parte de la presencia internacional de la oferta agrícola peruana.

Sin embargo, la evolución de la demanda mostró diferencias entre destinos. Mientras algunos mercados incrementaron sus adquisiciones, España y China registraron contracciones del 1% y 8%, respectivamente, equivalentes a reducciones superiores a USD 6 millones y USD 18 millones en sus compras de productos peruanos. Este comportamiento pone de relieve la importancia de fortalecer las relaciones comerciales, diversificar los destinos y consolidar la presencia de la oferta agroexportadora peruana en un entorno internacional cada vez más competitivo.

2023: Un año marcado por desafíos climáticos y comerciales

El 2023 representó uno de los periodos más complejos para las agroexportaciones peruanas, debido a la combinación de factores climáticos, comerciales y sociales que afectaron el desempeño del sector. Uno de los principales retrocesos se registró en el café, cuyas exportaciones disminuyeron un 54% respecto al año anterior, en un contexto de menores volúmenes y precios internacionales presionados por la recuperación de la producción mundial, especialmente en Brasil. Aunque el último trimestre mostró señales de mejora, estas fueron insuficientes para revertir las pérdidas acumuladas. A ello se sumaron los bloqueos de carreteras durante los primeros meses del año, que dificultaron el transporte de mercancías y la continuidad de las operaciones comerciales.

El escenario se agravó con la presencia de El Niño costero y el ciclón Yaku, cuyos efectos se extendieron sobre la actividad agrícola y profundizaron las dificultades productivas y logísticas. Las alteraciones climáticas, junto con las interrupciones en las cadenas de abastecimiento, pusieron a prueba la capacidad de respuesta de productores y exportadores. Este periodo evidenció la vulnerabilidad del sector frente a factores externos, pero también dejó importantes aprendizajes sobre la necesidad de fortalecer la prevención, la infraestructura y la capacidad de adaptación para sostener su desarrollo a largo plazo.

2024–2025: La recuperación impulsa una nueva etapa de expansión

Tras las dificultades de 2023, las agroexportaciones peruanas retomaron su dinamismo durante 2024 y 2025, impulsadas por la mejora de las condiciones productivas, la recuperación de los rendimientos agrícolas y una demanda internacional favorable. Este escenario permitió al sector recuperar su ritmo de crecimiento, con expansiones del 17% en 2024 y 24% en 2025, reflejando una importante recuperación de su desempeño comercial.

Los arándanos, las paltas y las uvas desempeñaron un papel fundamental en esta etapa, favorecidos por mayores volúmenes comercializados y una mejora de la rentabilidad en los mercados internacionales. Más allá de los resultados, este periodo puso de manifiesto la capacidad de recuperación y adaptación de la agroindustria peruana, que logró superar parte de las dificultades de años anteriores y fortalecer su trayectoria exportadora.

Perspectivas 2026: Adaptación y competitividad ante un escenario desafiante

De cara al cierre de 2026, las agroexportaciones peruanas enfrentan un panorama condicionado por la incertidumbre climática y las crecientes exigencias del comercio internacional. La posible intensificación del fenómeno El Niño representa uno de los principales riesgos para cultivos estratégicos como arándanos, uvas, paltas, mangos y plátanos, especialmente en las regiones del norte del país. A este escenario se suman las fluctuaciones de los precios internacionales, como ocurre con el cacao ante la recuperación productiva de Costa de Marfil y Ghana, así como las presiones sobre los costos logísticos, la disponibilidad hídrica y una competencia internacional cada vez más intensa.

Pese a estos desafíos, el sector conserva oportunidades para fortalecer su desarrollo, respaldadas por la demanda internacional de frutas frescas, el potencial de cultivos de alto valor como el arándano, la apertura y consolidación de mercados y las mejoras en infraestructura logística. El desafío ya no consiste únicamente en incrementar los envíos, sino en construir un crecimiento más sostenible, competitivo y resiliente. En esta nueva etapa, la anticipación climática, la eficiencia productiva y la capacidad de respuesta comercial serán determinantes para que la agroindustria peruana continúe generando valor y consolidando su posicionamiento internacional.

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