El mundo ya supera las 300 mil hectáreas de arándano

En 2025, las hectáreas de arándano cultivadas a nivel mundial alcanzaron las 303 mil, consolidando una expansión que ha mantenido un crecimiento promedio anual de 9% durante la última década. Solo frente al año anterior se incorporaron más de 22.6 mil hectáreas, el mayor incremento interanual registrado en los últimos diez años, evidenciando que la superficie destinada a este cultivo continúa ampliándose a escala global.

América concentró la mayor superficie cultivada de arándano en el mundo, con el 42% del total, seguida de Asia-Pacífico, con el 37%, y EMEA, Europa, Medio Oriente y África, con el 21%. Esta distribución de las hectáreas de arándano muestra, además, cómo la expansión del cultivo ha adquirido una dimensión cada vez más global, con nuevas áreas que continúan incorporándose y ampliando la presencia del arándano en distintas regiones.

Evolución de las hectáreas cultivadas

En menos de una década, la superficie mundial destinada al arándano cambió de escala. Mientras que en 2016 se registraban 143 mil hectáreas de arándano cultivadas, para 2025 la cifra ya superaba las 303 mil hectáreas. A lo largo de estos nueve años se incorporaron cerca de 160 mil nuevas hectáreas, llevando la extensión global a más del doble de la registrada al inicio del periodo.

Uno de los mayores periodos de expansión se produjo entre 2018 y 2020. En 2018, las hectáreas cultivadas crecieron 13%, con la incorporación de 19.3 mil hectáreas; en 2019 se sumaron otras 20.8 mil y, en 2020, 21.6 mil adicionales. En apenas tres años, la superficie mundial pasó de 150 mil a cerca de 212 mil hectáreas. Esta aceleración coincidió con una industria que ampliaba progresivamente su geografía de cultivo, incorporando nuevas zonas y extendiendo la presencia del arándano más allá de sus orígenes tradicionales.

Entre 2021 y 2023, la expansión continuó, aunque a tasas más moderadas. Las hectáreas de arándano aumentaron 9% en 2021, 7% en 2022 y 8% en 2023, hasta alcanzar cerca de 268 mil hectáreas. Para entonces, el mapa del cultivo era cada vez más amplio y países como Perú, China y Marruecos ganaban protagonismo en la expansión de nuevas áreas, reforzando una transformación que ya tenía alcance mundial.

En 2024, la superficie aumentó otras 12.6 mil hectáreas, aunque el ritmo de crecimiento se moderó al 5%, el más bajo desde 2017. Al mismo tiempo, la industria avanzaba hacia un escenario en el que la expansión de superficie convivía con otros factores cada vez más relevantes para su desarrollo, como la renovación genética, la calidad y la consistencia de la fruta.

En 2025, la superficie mundial dio un nuevo salto y alcanzó las 303 mil hectáreas de arándano. Asia-Pacífico destacó por el dinamismo de su expansión, mientras Sudamérica continuó incorporando superficie y otras regiones emergentes siguieron desarrollando nuevas áreas. Así, el crecimiento dejó de estar concentrado en unos pocos polos y pasó a configurar un mapa del cultivo cada vez más diversificado.

Después de casi duplicar su escala en menos de una década, el reto ya no está únicamente en sumar hectáreas. Una parte de la superficie plantada todavía debe entrar en producción y alcanzar su madurez, por lo que el verdadero impacto de esta expansión se irá reflejando conforme esas nuevas áreas se conviertan en oferta. Allí estará uno de los principales puntos de atención para una industria que continúa creciendo, pero que también deberá hacerlo con mayor productividad, calidad y competitividad.

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