El Fenómeno El Niño es uno de los eventos climáticos con mayor capacidad de alterar las condiciones productivas a escala global. Su desarrollo está asociado a cambios en la temperatura superficial del océano Pacífico que, durante varios meses, pueden modificar los patrones habituales del clima y favorecer escenarios de lluvias intensas o sequías en distintas regiones del mundo.
Para la agroexportación, estas variaciones representan un factor que trasciende el clima y alcanza directamente la dinámica productiva. En un sector donde las condiciones ambientales acompañan cada etapa del cultivo, la evolución de este fenómeno vuelve a poner sobre la mesa la importancia de anticiparse, fortalecer la capacidad de respuesta y estar preparados frente a escenarios cada vez más variables.
El antecedente: Campaña 2023/24
En marzo de 2023, la ENFEN confirmó el inicio del Niño Costero, que posteriormente alcanzó una intensidad fuerte. Las altas temperaturas y lluvias alteraron etapas sensibles de diversos cultivos, generando presión sobre la producción y la oferta agroexportable. Este episodio, contribuyó a que 2024 se convirtiera en el año más cálido registrado hasta entonces.
Comportamiento de los cultivos clave
El impacto se reflejó en algunos de los principales cultivos de la canasta agroexportadora. Frente a sus campañas anteriores, las exportaciones de palta disminuyeron 8% en la campaña 2024, mientras que en la campaña 2023/24 la uva fresca retrocedió 13%, el arándano 21% y el mango 68%.
El mango registró la mayor contracción, en un contexto de lluvias y altas temperaturas que elevaron los riesgos fitosanitarios y afectaron la floración. A ello se sumaron desafíos específicos en otros cultivos: estrés térmico y calibre en palta, menor acumulación de horas de frío en arándanos, y mayor humedad y presión de enfermedades en uva de mesa.
El escenario actual: Campaña 2026/27
El riesgo vuelve a tomar protagonismo. La ENFEN mantiene la Alerta de El Niño Costero y estima una probabilidad igual o superior al 62% de que alcance una magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027.
Para la agroexportación, el desafío no dependerá únicamente de la intensidad del Fenómeno El Niño, sino también del nivel de preparación. Las anomalías de temperatura ya vienen alterando el desarrollo de algunos cultivos y, ante una eventual intensificación, podrían sumarse afectaciones productivas, interrupciones logísticas y presión sobre infraestructura y servicios.
Frente a este escenario, la anticipación será determinante. Revisar sistemas de drenaje, proteger infraestructura crítica, prever rutas alternativas y fortalecer los planes de continuidad permitirá reducir la exposición y sostener las operaciones ante posibles contingencias.
Regiones bajo mayor exposición
La costa norte concentra la mayor exposición, ante la previsión de temperaturas elevadas y lluvias superiores a lo habitual, con episodios de moderada a fuerte intensidad desde noviembre. En este corredor, Piura, Lambayeque, La Libertad y Tumbes adquieren especial relevancia por su participación en la producción de mango, banano orgánico, limón, arándano, palta y espárrago.
Hacia el verano de 2027, el escenario de mayores lluvias podría extenderse hacia la costa central y la sierra norte occidental. En contraste, sectores de la sierra sur y la Amazonía podrían registrar precipitaciones entre normales e inferiores, aumentando la presión sobre la disponibilidad de agua.
En la costa centro-sur, Ica y Arequipa también se mantienen bajo atención por la importancia comercial de cultivos como uva de mesa, palta, espárrago, mandarina y cebolla.
Anticiparse para sostener la competitividad
Frente a un escenario climático más exigente, la respuesta del sector deberá apoyarse en una gestión integral: avanzar en eficiencia hídrica, energías renovables, reducción de emisiones y economía circular; fortalecer el desarrollo de los colaboradores y las comunidades; incorporar información y gestión de riesgos en la toma de decisiones; y acelerar la innovación para transformar los desafíos ambientales en mejoras de productividad y competitividad.
Para la agroindustria peruana, el reto de los próximos meses será sostener su crecimiento mientras fortalece su capacidad de adaptación. La evolución del Fenómeno El Niño, sumada a la respuesta técnica, productiva y logística de las empresas, pondrá a prueba la resiliencia de un sector que deberá anticiparse para proteger su oferta exportable y continuar compitiendo en los mercados internacionales.










