Exportaciones de uva peruana alcanzarían 82.65 millones de cajas en la campaña 2026/27

Las exportaciones de uva peruana se encaminan hacia una campaña 2026/27 marcada por un escenario climático desafiante. De acuerdo con la primera proyección de Provid, el país alcanzaría 82.65 millones de cajas de uva de mesa de 8.2 kilogramos, resultado que representaría una contracción aproximada de 5% frente a la campaña anterior.

La reducción proyectada se produciría pese a que la superficie en producción alcanzaría alrededor de 27 mil hectáreas. Uno de los factores que marcará el desarrollo de la campaña será el adelanto de la cosecha entre 7 y 15 días en las principales zonas productoras, modificando el calendario habitual de salida de la fruta peruana.

La estimación de Provid ya contempla el efecto del Fenómeno de El Niño sobre la productividad. Sin embargo, las condiciones climáticas mantienen un escenario de mayor variabilidad, por lo que el volumen proyectado podría experimentar nuevos ajustes conforme avance la campaña. Así, más que una campaña definida únicamente por una menor expectativa de envíos, el ciclo 2026/27 estará condicionado por la evolución del clima y su impacto sobre la capacidad productiva del sector.

Cómo avanza la campaña 2026/27 de la uva peruana

En sus primeras semanas, la campaña muestra un mayor dinamismo en valor. Entre las semanas 31 y 34, Perú exportó 3,305 toneladas de uva de mesa por US$ 12 millones. Mientras el volumen se mantuvo relativamente estable, el valor de los envíos registró un crecimiento de 25%.

Sudamérica concentró el 58% de los despachos realizados durante este periodo, mientras que Centroamérica representó otro 28%. Colombia se posicionó como el principal destino, con 1,504 toneladas valorizadas en US$ 6 millones. En Centroamérica destacaron República Dominicana, con 296 toneladas y US$ 1.1 millones, y Costa Rica, con 280 toneladas y US$ 1 millón.

En este inicio de campaña, el volumen exportado se mantiene relativamente estable, mientras el sector avanza hacia un periodo marcado por una mayor incertidumbre climática. Ante este escenario, será clave anticiparse desde el campo, ajustar las estrategias productivas conforme evolucionen las condiciones y mantener capacidad de respuesta frente a posibles cambios en la productividad. Con una proyección que ya contempla los efectos de El Niño, la campaña 2026/27 pondrá a prueba la capacidad de adaptación del sector para sostener su competitividad en los mercados internacionales.

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