Sekoya Pop desplaza a Ventura entre las variedades de arándanos con más hectáreas en Perú 

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En apenas una década, el Perú construyó una industria capaz de posicionarse como líder mundial en la exportación de arándanos. La evolución de las variedades de arándanos también refleja este avance: en lo que va de la campaña 2026/27, el país registra 29,127 hectáreas cultivadas con este fruto.

La Libertad concentra la mayor superficie, con 12,888 hectáreas, seguida por Lambayeque, con 7,519, e Ica, con 4,199. En conjunto, estas tres regiones representan el 84% del área nacional, mientras que Lima, Áncash y Piura reúnen otro 15%. Esta distribución muestra el peso alcanzado por los principales territorios productores en el desarrollo del cultivo.

Sin embargo, la transformación no ocurre únicamente por la expansión de hectáreas, sino también por lo que se planta en ellas. Sekoya Pop, Ventura, Biloxi y Mágica concentran el 61% de la superficie y encabezan las variedades de arándanos con más hectáreas en el país. El nuevo orden varietal revela una industria que está renovando sus campos para responder con mayor productividad, calidad y capacidad poscosecha a las exigencias del mercado internacional.

El rápido ascenso de Sekoya Pop 

Sekoya Pop inició su presencia en el país con 55 hectáreas en la campaña 2020/21. Seis campañas después, su superficie alcanzó las 5,892 hectáreas. Esta rápida expansión le permitió superar las 5,437 hectáreas de Ventura y asumir el primer lugar dentro de la estructura varietal del arándano peruano.

Los resultados obtenidos en las primeras plantaciones, la incorporación de nuevas tecnologías de cultivo y la demanda de Estados Unidos, Europa y China impulsaron su adopción. Su firmeza y comportamiento poscosecha reforzaron el interés por una variedad preparada para conservar su condición durante recorridos prolongados. Así, su ascenso evidencia la velocidad con la que los productores están redefiniendo la composición de sus campos.

Ventura conserva presencia, pero pierde velocidad

Ventura protagonizó una de las etapas de mayor expansión del arándano peruano. Durante sus primeras cinco campañas, su superficie avanzó a un promedio de 97% por campaña, un ritmo que le permitió mantenerse durante varios años como la variedad con mayor área cultivada en el país.

Con el paso del tiempo, ese dinamismo comenzó a moderarse. En las tres campañas más recientes, el crecimiento promedio descendió a solo 2%, mientras que en 2022/23 y 2023/24 registró contracciones de 1% y 10%, respectivamente. Este último retroceso coincidió con temperaturas entre 4 °C y 5 °C superiores al promedio, que redujeron la acumulación de frío, retrasaron la floración y afectaron su desempeño productivo.

Ventura todavía ocupa una superficie considerable de 5,437 hectáreas, pero su participación dentro del área nacional ha disminuido. No se trata de una salida abrupta, sino de una pérdida gradual de impulso frente a una renovación varietal que avanza con mayor rapidez. Esa diferencia de ritmo explica el cambio de posiciones observado en 2026/27.

Biloxi cede terreno ante las nuevas variedades

Biloxi fue determinante para el despegue del arándano peruano. Su bajo requerimiento de frío facilitó su adaptación a zonas de temperaturas cálidas e inviernos suaves como La Libertad, Lambayeque e Ica. Además, su productividad y rusticidad acompañaron el aprendizaje de una industria que recién comenzaba a ganar espacio en los mercados internacionales.

Entre las campañas 2016/17 y 2019/20, su superficie creció a un promedio de 81% por campaña, hasta alcanzar un máximo de 5,361 hectáreas. Posteriormente, las preferencias comerciales comenzaron a orientarse hacia materiales con mejores atributos, lo que redujo su presencia. Entre 2020/21 y 2024/25, el área de Biloxi disminuyó un promedio de 9% por campaña.

Aunque en 2025/26 registró un repunte de 19% y alcanzó 3,915 hectáreas, en 2026/27 retrocedió 2%, hasta situarse en 3,835. Su evolución demuestra que el recambio varietal no responde únicamente a la necesidad de producir más, sino también a la búsqueda de fruta capaz de conservar su calidad y responder a las nuevas exigencias del consumidor.

Mágica mantiene una expansión sostenida 

Mágica comenzó su recorrido en el país con apenas una hectárea en la campaña 2017/18. Desde entonces, su superficie mantuvo una trayectoria ascendente, sin registrar contracciones, hasta alcanzar 2,598 hectáreas en 2026/27. Este avance la sitúa en el cuarto lugar de la estructura varietal. 

La apuesta por esta variedad cobró mayor fuerza tras el episodio de El Niño de 2023. Frente a las dificultades productivas que afectaron a otros materiales, Mágica mostró un comportamiento favorable, lo que aceleró su incorporación en los campos y reforzó el interés de los productores por alternativas con mejor adaptación.

Su aceptación en China también ha contribuido a su crecimiento. El sabor dulce equilibrado, el buen calibre y la resistencia al transporte favorecen su desempeño en exportaciones de larga distancia. Aunque todavía se encuentra por debajo de Sekoya Pop, Ventura y Biloxi en superficie, su expansión sostenida la convierte en otra expresión del cambio que atraviesa el arándano peruano.

Una renovación que redefine el futuro del arándano 

La renovación genética está modificando la forma de competir en la industria peruana del arándano. La elección de una variedad no se limita a su desempeño en campo, sino que también considera su respuesta ante las condiciones locales y su capacidad para atender los requerimientos de cada destino. Este cambio puede favorecer una oferta más diferenciada, facilitar el acceso a programas de supermercados y fortalecer la presencia del país en mercados lejanos, especialmente en Asia, ante las posibilidades logísticas vinculadas con el puerto de Chancay.

La siguiente etapa también abre espacio para desarrollar programas de mejoramiento genético adaptados a los distintos microclimas del Perú. Desde esta perspectiva, reemplazar una variedad deja de ser una reacción inmediata y se convierte en una decisión de largo plazo. Gestionar ese proceso con visión será clave para preservar la competitividad del arándano peruano durante los próximos años.

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